Ansiedad

¿Por qué la ansiedad da síntomas físicos aunque no haya ningún peligro?

En resumen

Palpitaciones, opresión en el pecho, mareo, temblor, náuseas o falta de aire aparecen durante la ansiedad aunque no exista un peligro externo inmediato. Intervienen el sistema nervioso autónomo, la respiración, la tensión muscular y la atención a las sensaciones corporales. Los síntomas son reales, pero no deben atribuirse automáticamente a la ansiedad: otras causas médicas producen manifestaciones parecidas.

La respuesta defensiva no necesita que haya un peligro visible delante. Se activa ante una expectativa, un recuerdo, una sensación interna o una interpretación de amenaza. Distintos circuitos cerebrales se comunican con el sistema nervioso autónomo, la respiración y los músculos; no existe un único «interruptor de la ansiedad».

Entre los efectos de la activación simpática están la aceleración del pulso, el aumento de la sudoración y la tensión muscular. La respiración también cambia. Cuando se vuelve rápida o profunda, el descenso del dióxido de carbono se relaciona con mareo, hormigueo o sensación de falta de aire. No todas las personas presentan los mismos cambios ni todos los síntomas obedecen a este mecanismo.

De dónde salen esas sensaciones

Cada síntoma tiene una lógica corporal detrás:

  • Palpitaciones u opresión. El pulso y la fuerza de contracción cambian, y la tensión de los músculos del pecho también interviene en la sensación.
  • Falta de aire. La respiración rápida se asocia a sensación de ahogo; otras causas respiratorias o cardiacas producen sensaciones parecidas.
  • Náuseas o molestias intestinales. El sistema nervioso autónomo influye en el aparato digestivo y altera su movimiento y sensibilidad.
  • Tensión, temblor, mareo u hormigueo. Según el caso, intervienen la contracción muscular, la activación autonómica y los cambios respiratorios.
  • Sudoración, calor o escalofríos. Forman parte de la regulación corporal durante la activación.

Que estos mecanismos existan no permite concluir que un síntoma concreto sea ansiedad. Palpitaciones, dolor torácico, mareo o dificultad para respirar también aparecen en otros problemas. Una valoración sanitaria tiene en cuenta el inicio, la duración, los antecedentes, la medicación, las sustancias y los signos acompañantes.

El círculo que lo mantiene

Cuando una sensación ambigua se interpreta como una catástrofe, aumentan la vigilancia, el miedo y la activación. Comprobar el pulso de forma repetida, buscar síntomas sin descanso o evitar cualquier actividad tiende a mantener esa atención. El ciclo no funciona igual en todas las personas y no establece por sí solo un diagnóstico.

Los ataques de pánico suelen alcanzar gran intensidad en poco tiempo, pero no siguen un reloj idéntico. La ansiedad baja, fluctúa o continúa después. El tratamiento no depende de prometer que una sensación desaparecerá en un número concreto de minutos.

Qué hacer

Si una valoración previa ha relacionado los episodios con la ansiedad y no hay señales de alarma, ayudan medidas como reducir el ritmo de la respiración sin forzar inspiraciones profundas, apoyar los pies, describir lo que ocurre con palabras concretas y dejar de comprobar cada sensación. Estas medidas no sustituyen el tratamiento.

La terapia cognitivo-conductual trabaja la interpretación de las sensaciones, la evitación y la vigilancia corporal. Según el problema y la gravedad, también se utilizan otras intervenciones psicológicas o medicación indicada por un profesional.

Cuándo pedir ayuda médica

Conviene consultar cuando los síntomas son nuevos, intensos, persistentes, cambian respecto a lo habitual o aparecen después de modificar una medicación o una sustancia. Hay que solicitar atención urgente ante dolor o presión torácica persistente, dificultad intensa para respirar, desmayo, confusión, coloración azulada o grisácea, o dolor que se extiende al brazo, la espalda, el cuello o la mandíbula.

Preguntas frecuentes

¿Los síntomas físicos de la ansiedad son imaginarios?

No. Son experiencias reales en las que intervienen, según el caso, cambios autonómicos, respiratorios, musculares y atencionales.

¿Cómo sé si es ansiedad o un problema médico?

No siempre se distingue sin una valoración. Los síntomas nuevos, intensos, persistentes o diferentes de lo habitual deben consultarse.

¿Un ataque de ansiedad siempre pasa en pocos minutos?

No existe una duración fija para toda la experiencia. La intensidad cambia con rapidez, mientras que el malestar o la vigilancia continúan después en algunos episodios.

Fuentes

NICE: trastorno de ansiedad generalizada y trastorno de pánico en adultos. · NHS: trastorno de pánico. · Organización Mundial de la Salud: trastornos de ansiedad.

Este artículo tiene carácter divulgativo y no sustituye la valoración de un profesional sanitario.

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